Verificación de Combustibles Irradiados en Atucha I.
Una experiencia exitosa.
Orpet Peixoto
En actividad desde 1974, con un diseño de la década
del ’60, en el reactor nuclear argentino Atucha I, del
tipo “Pressure Heavy Water Reactor” (PHWR),
el cambio de combustible se realiza durante su operación
normal, sin necesidad de efectuar una parada para la recarga
(se lo conoce como “On Load Reactor” ).
En el período comprendido entre el proyecto y su puesta
en marcha, los criterios de salvaguardias que se aplicaban
a este tipo de reactores no exigían la verificación
total de los elementos combustibles irradiados que se almacenarían
en piletas luego de su quema en el reactor. La evolución
de los criterios de salvaguardias, con miras a cubrir los diferentes
escenarios de desvío, hizo que, a partir de 1991, se
comenzara a exigir la verificación nuclear total de
los elementos combustibles irradiados antes de que se los acondicionara
en las piletas de almacenamiento.
Debido a su diseño, Atucha I emplea un combustible
de formato y dimensiones peculiares, habiendo pocas unidades
similares en el mundo. Los movimientos en las piletas y entre éstas
y el reactor son actividades complejas y los combustibles irradiados
se almacenan de manera compacta en dos camadas de difícil
acceso. Los movimientos de extracción o traslado de
esos combustibles de su lugar de almacenaje requieren un gran
esfuerzo por parte del Operador.
Al no haber sido construida para satisfacer las demandas
de los nuevos criterios de salvaguardias, durante varios años,
la instalación no estaba cumpliendo con tales criterios
y comenzó a influir en las metas de verificación
de todo el material nuclear del país, dada la cantidad
de combustibles irradiados que se consideraban no verificados.
Entonces, se tornó prioritario desarrollar una metodología
e instalar equipos que permitieran cumplir con esos criterios.
Últimamente, se efectuaron varias tentativas, mediante
diferentes metodologías, a fin de satisfacer los requisitos
de salvaguardias, pero todas resultaron infructuosas debido
a la complejidad del almacenamiento y a que los equipos debían
instalarse con el reactor ya construido y en operación.
La tarea de instalar instrumentación de medición
en canales y locales ya construidos se tornaba imposible debido
a la necesidad de efectuar grandes perforaciones y a la falta
de acceso a locales protegidos por grandes construcciones.
En un intento por lograr una solución, se establecieron
dos metas:
- Establecer un sistema para la verificación del
flujo de todo nuevo elemento irradiado que se colocara en
la pileta o de todo elemento antiguo que, por algún
motivo, volviera al reactor.
- Desarrollar una metodología para la verificación
de los combustibles irradiados ya almacenados, a fin de establecer
un control del inventario inicial.
Observación: Los escenarios de salida de combustibles
irradiados de la pileta por flasks están cubiertos
mediante vigilancia permanente.
A fin de cumplir con la verificación del flujo de
combustibles irradiados (introducidos/ retirados) de las piletas
y de evitar grandes obras y la necesidad de efectuar paradas
del reactor, se concibió un sistema de detección
nuclear a instalar en la pileta de elementos combustibles adyacente
a la entrada del canal que lleva al reactor. El sistema comprende
cuatro detectores de estado sólido con capacidad para
diferenciar entre un combustible irradiado y uno fresco o herramientas
irradiadas. Asimismo, el sistema permite determinar el sentido
del movimiento del combustible irradiado (hacia o desde el
reactor). Las señales se envían a un panel central
donde, un sistema electrónico (Sistema VIFM – Integrated
Fuel Monitor) procesa las señales, determina sus correcciones
y suministra herramientas computarizadas que permiten efectuar
un análisis completo de los movimientos. Las herramientas
computarizadas le facilitan a los inspectores la recuperación
y el análisis de los datos durante las inspecciones
de rutina de la instalación.
Dado que sería imposible realizar obras en la instalación,
los detectores se instalaron a los lados de la piscina de maniobra
de elementos combustibles, haciendo necesario que los mismos
permanecieran bajo vigilancia permanente como forma de garantizar
que no se los blinde, se los altere o sufran cualquier otra
forma de interferencia. Luego de su instalación y ensayo,
el sistema resultó confiable y apropiado para el uso,
poniendo a disposición de los inspectores herramientas
adecuadas para sus conclusiones de salvaguardias.
En el caso de la verificación de los combustibles
irradiados ya almacenados, fue necesario contar con una razonable
dosis de conocimientos y creatividad.
El método tradicional de verificación de combustibles
irradiados se realiza mediante el conteo total de las emisiones
por parte de un detector de Telurato de Cadmio (Zinc), con
confirmación del pico de Cesio, a fin de caracterizar
al Plutonio contenido en el combustible. La aplicación
de esta metodología resultó ser extremadamente
complicada desde el punto de vista físico-nuclear, teniendo
en cuenta el alto nivel de radiaciones (conteo) en las cercanías
de cada elemento combustible irradiado, dada la aglomeración
de los mismos. Se hicieron tentativas de realizar esa medición
a través de la parte superior de los elementos combustibles,
pero se la invalidó por el hecho de que los elementos
combustibles incluyen, en su parte superior, una extensión
no activa lo que provoca que no haya diferenciación
entre la señal de medición y las de valores de
fondo —background— (se colocan extensiones
para manipulación que hacen que la parte activa del
elemento combustible quede unos 70 cm más baja). También
se intentó desde el lado inferior, con las dificultades
que implica desplazar un detector, en forma remota, por espacios
con una altura inferior a los 40 cm. Se hicieron varias tentativas
de lograr mediciones entre los elementos combustibles, pero
la cantidad de blindaje necesaria para que el detector pudiera
discriminar entre la señal de fondo y la que se medía
hacía imposible el acceso del detector (el espacio disponible
es de unos 15 cm).
Fue así que se llegó a la conclusión
de que el conteo total de las emisiones no sería apropiado
para las condiciones locales y, entonces, se realizaron algunos
intentos de mediciones por emisión de neutrones. En
primer lugar, con evaluación de neutrones rápidos —que
no resultó promisoria, ya que la diferencia de señales
para discriminación era pequeña— y, luego,
utilizándose la evaluación de neutrones térmicos.
Con ese propósito, se desarrolló el concepto
de un conjunto de 4 elementos combustibles almacenados en forma
de cuadrado, con uno en cada vértice, debiendo introducirse
el detector en su interior (cruce de las diagonales) a fin
medir el total de emisión de neutrones para los cuatro
elementos combustibles. De esa manera, se obtuvieron conteos
que permitieron discriminar con buena precisión la diferenciación
entre conjuntos de 4 elementos combustibles, 3 (un vértice
vacío, no irradiado o “dummy”), 2
o solamente 1 elemento combustible en el lugar. Se realizaron
varios ensayos aplicando la nueva tecnología y se establecieron
sus límites de aceptación y error. La nueva metodología
y su equipamiento se conocen con la sigla SFNC (Spent Fuel
Neutron Counter).
Quedaba aún pendiente el correcto posicionamiento
del detector y su manipulación dentro de los conjuntos
de elementos combustibles almacenados. Se continuó con
una nueva etapa de ensayos con el objetivo de desarrollar dispositivos
que permitiesen desplazar el detector, ubicándolo en
el lugar correcto, sin producir daños ni interferencias
con los elementos combustibles irradiados. El alto nivel de
aglomeración en el almacenaje de los elementos combustibles
y las condiciones locales de trabajo (mediante un puente rodante
por encima de la pileta) hacía que esa tarea no fuera
simple, por lo que el OIEA y la ABACC debieron desarrollar
varios sistemas y mecanismos mecánicos y ópticos
para su realización.
Todas estas actividades, incluyendo los ensayos de medición,
la obtención de equipos y dispositivos, la instalación
del sistema y los ensayos finales de campo, se realizaron en
el término de un año y medio.
Fue considerable el esfuerzo realizado por el Operador de
la Central Nuclear Atucha, la Autoridad Regulatoria Nuclear
de Argentina (ARN), el OIEA y la ABACC para poner en funcionamiento
ese sistema en un tiempo considerado como récord. Finalmente,
en enero de 2004, se procedió a la inspección
de Verificación de Inventario Físico (PIV), durante
la cual se verificó el inventario de elementos combustibles
irradiados almacenados en la pileta y se puso en funcionamiento
el sistema de control de flujo de elementos combustibles. En
breve, se procesarán las inspecciones de verificación
periódica de la instalación, tarea que permitirá adquirir
mayor experiencia y datos de performance respecto al Contador
de Elementos Combustibles y en cuanto a la parte de vigilancia
subacuática.
Además del éxito logrado en su puesta en marcha,
el nuevo sistema permitirá que la instalación pueda
cumplir con los nuevos criterios de salvaguardias y evitará el
impacto que se estaba produciendo en la evaluación de
todo el material nuclear del país. |

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Protocolo Adicional:
Lógica e Impacto
por ››› Marco
A. Marzo
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