Los Acuerdos de Desnuclearización
y el Futuro
Marco A. Marzo
Actualmente, en el mundo, hay cuatro acuerdos regionales de desnuclearización
en vigencia. El Tratado de Tlatelolco, que cubre la región de América
Latina, el Tratado de Rarotonga para el Pacífico Sur, el Tratado
de Bangkok, que abarca al sudoeste asiático, y la Declaración
de Desnuclearización de la Península Coreana. Por otra parte,
el Tratado de Pelindaba, que engloba a la región africana, ya fue
firmado pero aún no se encuentra en vigencia.
El objetivo básico de establecer zonas libres de armas nucleares
es evitar que nuevos países desarrollen, construyan o detenten armas
nucleares. No hace falta recordar que, hoy en día, existen en el
mundo unas treinta mil bombas nucleares almacenadas en arsenales de ocho
países (Estados Unidos de América, Rusia, Inglaterra, Francia,
China, India, Pakistán e Israel). En su conjunto, constituyen una
potencia de ocho mil megatoneladas —lo que equivale a cerca de 530
mil bombas del tipo de la que destruyó a Hiroshima a fines de la
Segunda Guerra Mundial. Los acuerdos regionales de desnuclearización
constituyen una medida de gran importancia para la seguridad regional y
mundial, incrementando el nivel de confianza y de cooperación entre
los países de la región. Baste recordar que todos los países
que construyeron sus primeras armas nucleares en los últimos treinta
años lo hicieron motivados por cuestiones regionales.
Las primeras ideas de establecer zonas libres de armas nucleares surgieron
en zonas en las que era más evidente el riesgo de proliferación
y de conflictos nucleares. Ya en 1958, el gobierno polaco propuso un plan
para evitar el empleo de armas nucleares soviéticas en su territorio,
ya que temía la nuclearización de la entonces Alemana Occidental.
El plan ya preveía la prohibición de fabricar, almacenar o
transportar armas nucleares en la región. Para asegurar el cumplimiento
del acuerdo, se establecería un sistema de verificación y
control. Los países que detentaban armas nucleares se debían
comprometer a respetar el status de zona libre de esas armas. En
el clima de guerra fría de la época, el plan no tenía
chance alguna de lograr el éxito. No obstante, en esencia, los elementos
de este plan constituyeron la base de futuros acuerdos.
Los tratados de desnuclearización han contribuido —y contribuyen—
de manera significativa a la seguridad regional e internacional. Como ya
se ha dicho, los países que construyeron armas nucleares durante
los últimos treinta años estuvieron motivados por cuestiones
regionales. Por ende, el aumento de confianza entre los países de
una región constituye un elemento inhibidor del deseo de construir
armas nucleares. Esto fue reconocido por la Asamblea General de las Naciones
Unidas en una resolución de diciembre de 2004, en ocasión
de la 59º sesión, donde la Asamblea expresa su convicción
de que “las zonas libres de armas nucleares cumplen un importante
papel en el fortalecimiento del régimen de no proliferación
y en la extensión de las áreas del mundo libre de armas nucleares”.
Además de prohibir la adquisición de armas nucleares por
parte de los países que aún no las poseen, los acuerdos de
zonas libres de armas nucleares proscriben el uso y la presencia de armas
nucleares en los territorios de la zona —algo que no está previsto
en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Bajo esta óptica,
los tratados de desnuclearización no son discriminatorios. Otro aspecto
relevante es el hecho de que los estados parte de estas zonas se benefician
por el compromiso legal de las potencias legales signatarias de los protocolos
de no usar armas nucleares contra ellos. El compromiso asumido por las potencias
nucleares, en cambio, no es técnicamente verificable. Además,
en caso de violación de las obligaciones asumidas por las potencias
nucleares, sólo el Tratado de Bangkok prevé la realización
de una conferencia especial para decidir sobre las medidas a adoptar. Ninguno
de los demás tratados prevé medida alguna para esta situación.
Otro punto a considerar es el hecho de que los países no declarados
como poseedores de armas nucleares (India, Pakistán e Israel) no
forman parte de ningún tratado de desnuclearización —lo
que debilita a la seguridad regional de internacional.
Considerando que los acuerdos de desnuclearización existentes se
elaboraron y se pusieron en vigencia en épocas distintas, los mismos
presentan diferencias que reflejan la situación política y
técnica del momento en que se los elaboró. Es interesante
hacer notar algunas de las principales diferencias entre los acuerdos. Solamente
los más recientes, el de Rarotonga y el de Pelindaba, prohíben
explícitamente no sólo los artefactos nucleares explosivos
completos, sino también artefactos desarmados o parcialmente armados.
En la época de la negociación del Tratado de Tlatelolco,
todavía había expectativas de que se usaran las explosiones
nucleares con fines pacíficos, como por ejemplo la apertura de canales.
Este es el único tratado en el que se considera este tipo de situación,
aunque todavía no hay distinción técnica entre explosiones
nucleares para fines militares y para fines pacíficos. Este hecho
fue reconocido por Argentina y Brasil, países que se comprometieron
legalmente, mediante un acuerdo bilateral, al uso exclusivamente pacífico
de la energía nuclear, de la siguiente manera:
Teniendo en cuenta que, actualmente, no existe distinción
técnica posible entre los dispositivos nucleares explosivos para
fines pacíficos y los destinados a fines bélicos, las Partes
se comprometen, además, a prohibir e impedir, en sus respectivos
territorios, así como a abstenerse de realizar, fomentar o autorizar,
directa o indirectamente, o de participar de manera alguna en ensayos,
uso, fabricación, producción o adquisición por cualquier
medio, de todo dispositivo nuclear explosivo en tanto y en cuanto persista
la referida limitación técnica.
Sólo las zonas definidas por el Tratado de Tlatelolco y por el Tratado
de Bangkok incluyen áreas marítimas que van más allá
del mar territorial de los estados parte de la zona. La cuestión
del tránsito de armas nucleares en los estados parte de zonas desnuclearizadas
continúa siendo controvertida. A pesar de que la posibilidad del
tránsito de armas nucleares en los territorios de los estados donde
se encuentran las zonas libres, incluyendo las visitas de embarcaciones
y aeronaves extranjeras con armas nucleares a bordo, no se excluye en ningún
acuerdo, la acción de transportar armas nucleares lleva implícita
su posesión, de modo que el tránsito de armas nucleares debería
entenderse como prohibido. De todos modos, la ausencia total de armas nucleares
en las zonas no se puede asegurar totalmente, ya que las potencias nucleares
tienen entendido que este tránsito está permitido.
Para el futuro, existe la posibilidad de que se establezcan dos nuevas
zonas libres de armas nucleares. La primera ya se encuentra en negociaciones
y se trata de la desnuclearización en Asia Central. Después
de una propuesta de Uzbequistán, en 1997, los líderes de los
países de esta región, Kazajstán, Kirguizistán,
Tajiquistán, Turkmenistán y Uzbekistán, declararon
su intención de establecer una Zona Libre de Armas Nucleares de Asia
Central. La iniciativa contó con el apoyo de la Asamblea General
de las Naciones Unidas pero, por diversos motivos, las negociaciones están
resultando muy difíciles. Además de la rivalidad política
entre los estados de la región y de la existencia de diversas potencias
nucleares en sus fronteras (China, Rusia, India y Pakistán), algunos
países de la zona firmaron el Tratado de Tashkent, en 1992, en el
ámbito de la Comunidad de Estados Independientes que está
bajo el dominio de Rusia. Estos países tienen dificultad en asumir
compromisos que sean inconsistentes con este Tratado y el no reconocimiento
del hecho de que la India y Pakistán son potencias nucleares (el
TNP sólo considera potencial nuclear al país que detonó
un artefacto nuclear antes del 1º de enero de 1967) complica la inclusión
de los mismos en cualquier negociación. De todos modos, las negociaciones
para la formación de esta zona continúan en marcha.
Otra posibilidad de formación de una zona desnuclearizada, aunque
remota, es la Zona Libre de Armas Nucleares del Medio Oriente. En una resolución
de diciembre de 2004, la Asamblea General de la ONU renovó su recomendación
de que se la cree. No obstante, la presencia de Israel en la región
y los recientes acontecimientos en Irán dificultan sobremanera toda
iniciativa de negociación de un tratado. Una posibilidad más
realista, y que algunos países de la región están considerando,
es la de crear una zona libre de armas nucleares en una sub-región
del Medio Oriente, en el Golfo Pérsico. A pesar de la presencia de
Irán en esta sub-región y de la presencia estadounidense en
Irak, los países de esta zona parecen dispuestos a intentar el establecimiento
de una Zona Libre de Armas Nucleares en el Golfo Pérsico.
Por último, es interesante hacer notar que, para el año
2005, está prevista la realización en México de una
conferencia internacional de los países signatarios de acuerdos de
zonas libres de armas nucleares, a fin de discutir los temas comunes a todos
los tratados y de apoyar los objetivos en común.
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